Me presento.
Soy Rubén Rodríguez y entre tantas cosas importantes, soy padre.
Un padre que gana poco a poco terreno a la ausencia, y que trata de encontrar la presencia que la relación paterno-filial requiere.
Un padre que se equivoca, y que en muchas ocasiones desfallece.
Un padre que no durmió, que no supo cómo, que escucho mil consejos antes de escuchar su intuición o incluso a su hijo.
Un padre montaña y un padre cometa. Un padre faro y un padre oscuridad. Un padre fuego y un padre hielo. Un padre oso y un padre lobo...
Soy Rubén.
Soy muchos padres.
Llevo muchos años acompañando la infancia y a los adultos que la orbitan, en escuelas vivas y activas, y he encontrado cientos y cientos de padres y madres en este camino de acompañamiento. Cada unx con una historia, un recorrido y unos anhelos, y he podido ver como esas historias transcurrían paralelas, sin apenas tocarse, o tener conciencia de las otras historias.
Desde este lugar privilegiado de observación, se gestó en mi interior la maravillosa idea de crear un espacio que facilitara que estás historias de conocieran, se nutrieran entre ellas, y se dejaran tocar, iniciando así los círculos de paternidad!!
Acompaño estos círculos desde mis herramientas pedagógicas y terapéuticas, ofreciendo espacio a que podamos socializar y compartir nuestras múltiples y dignas mapaternidades.
También acompaño a la pareja en este tránsito que es la mapaternidad y que genera profundos cambios y transformaciones.