Una sesión de Reiki especialmente adaptada a los niños, utilizando una aproximación suave, respetuosa y acorde con su edad.Durante la sesión se trabaja sobre diferentes zonas del cuerpo mediante la imposición suave de las manos o manteniéndolas a una pequeña distancia, buscando favorecer un estado de relajación y tranquilidad. El niño puede permanecer tumbado, sentado o cambiar de posición según lo necesite.Desde la perspectiva energética del Reiki, se busca armonizar el flujo energético del cuerpo y acompañar al niño en momentos en los que pueda sentirse más cargado, inquieto o emocionalmente saturado.Durante la sesión pueden aparecer sensaciones de calor, cosquilleo, relajación, sueño o simplemente una sensación agradable de descanso. Cada niño responde de una manera diferente y no es necesario que experimente ninguna sensación concreta para que la sesión sea válida. Un acompañamiento suave para que el niño pueda parar, relajarse y conectar con su cuerpo y sus emociones.El Reiki es una práctica complementaria de bienestar y no sustituye atención médica o psicológica cuando esta sea necesaria.